Pocos son los que saben quien fue Alfred Russel Wallace, y menos aun, que es junto con Charles Darwin, coautor de la teoría de la  evolución por medio de la selección natural. Hoy a 193 años de su nacimiento, vale la pena dedicar unos minutos a conocer su biografía.

El 8 de enero de 1823, nacío este gran naturalista británico. Wallace asistió a la Hertford Grammar School hasta que las dificultades económicas de su familia obligaron a que abandonara la escuela en 1836, trasladándose a Londres como aprendiz de construcción. Posteriormente se haría aprendiz de agrimensor. Entre 1840 y 1843, Wallace trabajó como agrimensor en la campiña galesa y en el oeste de Inglaterra.

Después de un breve periodo de desempleo, fue contratado como maestro en la Collegiate School en Leicester para enseñar dibujo, cartografía y agrimensura. En 1845 Wallace encontró trabajo como ingeniero civil en una empresa que necesitaba realizar mediciones para construir un ferrocarril en el valle de Neath.

Wallace persuadió a su hermano John para que empezaran una nueva empresa de ingeniería civil y arquitectura, la cual realizó numerosos proyectos, incluyendo el diseño del Instituto de Mecánica de Neath. Durante este periodo, Wallace pudo leer las obras Vestiges of the Natural History of Creation (publicado anónimamente por Robert Chambers en 1844), El viaje del Beagle de Darwin (1839) y Principles of Geology del geólogo escocés Charles Lyell (1830-33) que tuvieron una importante repercsuión en sus trabajos posteriores.

En 1848 zarpó hacia Brasil a bordo del Mischief. Su intención era recolectar insectos y otros animales en la selva amazónica y venderlos a coleccionistas en el Reino Unido. Wallace planificó deliberadamente algunos de sus trabajos de campo para probar la hipótesis de que bajo un escenario de evolución, las especies estrechamente relacionadas deberían habitar territorios colindantes. Durante su expedición en la cuenca del Amazonas se dio cuenta de que las barreras geográficas, como lo son el río Amazonas y sus principales afluentes, a menudo determinaba la distribución de las especies más relacionadas e incluyó estas observaciones en la publicación On the Monkeys of the Amazon en 1853. En torno al final del documento Wallace formula la pregunta: «¿Podrían estar las especies separadas alguna vez por una gran extensión de terreno,  relacionadas entre sí?»

El 12 de julio de 1852, Wallace embarcó hacia el Reino Unido a bordo del bergantín Helen. Después de 28 días en alta mar, un bálsamo que era transportado en el barco se incendió y obligó a la tripulación a abandonar la nave. Todos los especímenes que Wallace tenía en el barco, la mayoría de los que había recolectado durante su viaje, se perdieron en el incendio. Lo único que pudo salvar fue parte de su diario y varios dibujos. Wallace y la tripulación permanecieron a la deriva durante 10 días hasta que fueron recogidos por el bergantín Jordenson.

Después de su regreso al Reino Unido, Wallace pasó 18 meses en Londres viviendo del pago del seguro por la colección de especímenes que perdió y vendiendo los pocos especímenes que había enviado a Gran Bretaña antes de iniciar su exploración del río Negro. Durante este periodo, a pesar de haber perdido casi todas las notas de su expedición, escribió seis ensayos académicos y dos libros: Palm Trees of the Amazon and Their Uses y Travels on the Amazon. También mantuvo contacto con varios naturalistas británicos, incluyendo Charles Darwin.

Entre 1854 y 1862, Wallace viajó por el archipiélago malayo recolectando especímenes para su venta y análisis. Sus observaciones de las marcadas diferencias zoológicas entre diversas partes del archipiélago lo llevaron a proponer una frontera zoogeográfica conocida como la línea de Wallace. Durante este viaje recolectó más de 125 mil especímenes en el archipiélago, de los cuales más de 80 mil eran escarabajos. Entre los especímenes había más de mil especies que no habían sido identificadas anteriormente.

En febrero de 1855, mientras trabajaba en Sarawak, un estado de la isla de Borneo, Wallace escribió «On the Law Which has Regulated the Introduction of Species» («Sobre la ley que ha regulado la introducción de nuevas especies»), que fue publicado en septiembre de 1855 en Annals and Magazine of Natural History. En este artículo, Wallace recopila y enumera observaciones generales que conciernen a la distribución geográfica y geológica de las especies, ciencia que hoy en día se denomina biogeografía. En él, afirma que «cada especie ha existido coincidiendo en el espacio y en el tiempo con especies estrechamente relacionadas», lo que se conoce como “Ley de Sarawak”. De este modo, Wallace responde así a la pregunta que él mismo formuló en su anterior trabajo. Aunque el escrito no presenta mención alguna sobre un posible mecanismo evolutivo, configuró el preámbulo para su artículo más importante, que escribiría tres años después.

Darwin, por aquel entonces, ya había mostrado su teoría a su gran amigo Joseph Hooker, y por primera vez especificó los detalles de la selección natural a Lyell. Aunque Lyell no estaba de acuerdo con la teoría, instó a Darwin a publicar su trabajo cuanto antes. Darwin se negó al principio, pues su estatus social y su propia personalidad, seguían siendo para él, un dilema moral, pero más tarde, comenzó a escribir un boceto de su trabajo sobre su obra del origen de las especies en mayo de 1856. Es muy probable que de no haberse dado este hecho, es decir, sin el teabajo de Wallace, la teoría de Darwin no se hubiera hecho pública sino hasta después de su muerte.

En febrero de 1858, Wallace ya se había convencido de la realidad de la evolución tras su investigación biogeográfica en el archipiélago malayo. De acuerdo con su autobiografía, la idea de la selección natural se le ocurrió cuando, estando en la cama con fiebre, pensó en la idea de Thomas Malthus sobre los frenos positivos (guerras, enfermedades…) y su efecto en el crecimiento de la población humana.

Darwin mantuvo correspondencia con Wallace, cuyas observaciones le servirían para defender su teoría. Aunque las primeras cartas de Wallace a Darwin se han perdido, Wallace mantuvo bien guardadas las que recibió. En la primera de ellas, fechada el 1 de mayo de 1857, Darwin comenta que la carta que Wallace le envió el 10 de octubre del año anterior, que había recibido recientemente, así como la publicación de Wallace “Sobre la ley que ha regulado la introducción de nuevas especies” de 1855, mostraban que ambos pensaban de manera similar y que en general llegaban a las mismas conclusiones, y le deja constancia de que estaba preparando un trabajo que en dos años estaría preparado para su publicación. En la segunda carta, del 22 de diciembre de 1857, Darwin comenta que estaba encantado de que Wallace estuviera teorizando sobre la distribución geográfica, añadiendo que «sin especulación no hay observación buena ni original», a la par que “creo que yo voy mucho más lejos que tú”.

Aunque Darwin consideró que las ideas expuestas en el artículo de Wallace eran esencialmente las mismas que las suyas, ciertamente existían diferencias. Darwin enfatizó la competición entre individuos de la misma especie para sobrevivir y reproducirse, mientras que Wallace dio una mayor importancia a la influencia del medio para forzar a las especies a adaptarse al entorno local.

También se ha señalado que Wallace entendió la selección natural como un mecanismo de retroalimentación que mantenía a las especies adaptadas al entorno. Wallace confió en el comentario de Darwin y le envió su ensayo de febrero de 1858, «On the Tendency of Varieties to Depart Indefinitely From the Original Type» («Sobre la tendencia de las variedades a diferenciarse indefinidamente del tipo original»), solicitándole que lo revisara y que se lo mandara a Charles Lyell si creía que merecía la pena. 

El 18 de junio de 1858, Darwin recibió el manuscrito de Wallace. Si bien en su ensayo no empleaba el término “selección natural”, esbozaba la mecánica de la divergencia evolutiva de las especies a partir de otras similares debido a la influencia del medio. En este sentido, era muy similar a la teoría que Darwin había desarrollado durante los últimos veinte años, pero que todavía estaba por publicar. Darwin le envió el manuscrito a Charles Lyell, junto con una carta que decía «¡no podría haber escrito un mejor resumen! Incluso sus términos figuran ahora en los títulos de mis capítulos… él no dice nada de publicarlo, pero yo, desde luego, le escribiré y le ofreceré mandarlo a alguna revista».

Darwin planteó la cuestión de la publicación a Lyell y Hooker, quienes decidieron, aunque Wallace no lo había mandado con ese fin, publicarlo ante la Sociedad Linneana de Londres el 1 de julio de 1858, acreditando a Wallace como codescubridor. Se presentó junto con extractos de un ensayo que Darwin le había escrito a Hooker en 1847 y una carta de Darwin a Asa Gray en 1857.

No obstante, el acto tuvo al principio una repercusión discreta, pues el presidente de la Sociedad Linneana señaló en mayo de 1859 que el año anterior no se había caracterizado por ningún descubrimiento notable; aunque, con la publicación de Darwin de On the Origin of Species (El origen de las especies) en 1859, ese año en especial paso a la historia como el parteaguas en la historia de la ciencia.

Tras la publicación de la obra “El origen de las especies” de Darwin, Wallace se convirtió en uno de sus defensores más firmes. En 1862, Wallace regresó al Reino Unido. Mientras se recuperaba de sus viajes, Wallace organizó su colección de especímenes y dio charlas sobre sus aventuras y descubrimientos a varias sociedades científicas, incluyendo la Sociedad Zoológica de Londres. Posteriormente, en ese mismo año, Wallace visitó a Darwin en su residencia y entabló una gran amistad con Charles Lyell y Herbert Spencer.

Durante los años 1860, Wallace escribió varios ensayos y dio conferencias defendiendo la teoría de selección natural de Darwin, con quien también mantuvo correspondencia sobre varios temas, incluyendo la selección natural y la selección sexual, y sus posibles efectos en la hibridación y la divergencia de las especies, la mayoría de los cuales, ahora sabemos, son ciertos.

En 1864, Wallace publicó el artículo “El origen de las razas humanas y la antigüedad del hombre deducidas de la teoría de la selección natural”, donde aplicó la teoría al ser humano. Darwin todavía no había abordado el tema públicamente, aunque sí que lo hizo Thomas Huxley en su libro Evidence as to Man’s Place in Nature (“Evidencias de la situación del hombre en la naturaleza”).

La historia de los estudios y aventuras en el archipiélago malayo de Wallace fueron publicadas en 1869 bajo el nombre de The Malay Archipelago. La obra se convirtió en uno de los diarios de exploración científica más populares del siglo XIX y continuó imprimiéndose por la misma editorial (Macmillan Publishers) hasta los años 1920. The Malay Archipelago fue alabado por múltiples científicos, incluyendo Darwin (a quien el libro estaba dedicado) y Charles Lyell.

Wallace no pudo encontrar un trabajo con un salario fijo. Para mantenerse solvente, trabajó como agrimensor para el gobierno, escribió 25 ensayos para su publicación entre 1872 y 1876 por modestas sumas de dinero y editó varios de los trabajos de Lyell y Darwin.

En 1872, apremiado por muchos de sus amigos, incluidos Darwin, Philip Sclater, y Alfred Newton, Wallace comenzó a investigar para una revisión general de la distribución geográfica de los animales. No fue capaz de progresar mucho al principio, en parte debido a que la taxonomía o los sistemas de clasificación de muchos tipos de animales se hallaban en continuo cambio en ese momento.

Reanudó su trabajo a principios de 1874 después de que se hubieran publicado una serie de nuevos estudios sobre clasificación.  Extendiendo el sistema de clasificación de aves desarrollado por Philip Sclater, que dividía la Tierra en seis regiones separadas para describir la distribución de las especies de mamíferos, reptiles e incluso insectos, Wallace creó los fundamentos para las regiones zoogeográficas, todavía en uso hoy en día. Trató todos los factores entonces conocidos que influyeron en la pasada y actual distribución de los animales dentro de cada una de las regiones geográficas. Incluía los efectos de la aparición y desaparición de puentes de tierra intercontinentales, como el actualmente existente entre Norteamérica y Sudamérica; y los efectos de periodos de intensa glaciación.

Proporcionó mapas que mostraban los factores, tales como alturas de montañas, profundidades de océanos y la vegetación característica de cada zona que podían afectar a la distribución de los animales. Asimismo resumió todas las familias y géneros conocidas de animales superiores y listó sus distribuciones geográficas conocidas. El texto estaba organizado de forma que fuese sencillo para que un viajero conociese qué animales se podían encontrar en una localización particular. El resultado fueron dos volúmenes titulados The Geographical Distribution of Animals (“La distribución geográfica de los animales”), publicados en 1876 y que servirían como texto de referencia de zoogeografía

En 1876, tuvo que pedir £500 por adelantado a la editorial de su libro The Geographical Distribution of Animals para no tener que vender ninguna propiedad personal. Darwin sabía de los problemas económicos de Wallace y luchó para que le otorgaran una pensión del gobierno por sus contribuciones a la ciencia. Cuando la pensión de £200 mensuales le fue otorgada en 1881, pudo estabilizar su posición financiera y complementar las ganancias que recibía de sus trabajos escritos.

El amplio trabajo de Wallace en biogeografía le hizo ser consciente del impacto de las actividades humanas en el medio ambiente. En su libro Tropical Nature and Other Essays, (“Naturaleza tropical y otros ensayos”), de 1878, advirtió de los peligros de la deforestación y de la erosión del suelo, especialmente en climas tropicales propensos a lluvias torrenciales. Haciendo hincapié en las complejas interacciones entre la vegetación y el clima, advirtió que la amplia deforestación de la selva de Ceilán (Sri Lanka) e India para despejar terreno para cultivar café, tendría un impacto adverso en el clima en esos países y les llevaría eventualmente al empobrecimiento debido a la erosión del suelo.

En 1880 publicó el libro Island Life (Vida en las islas), como una continuación de The Geographical Distribution of Animals. En él se examinaba la distribución tanto de especies de animales como de plantas. Wallace clasificó las islas en tres tipos diferentes. Islas Oceánicas, como las Galápagos y las Hawái, entonces conocidas como Islas Sándwich, formadas en medio de los océanos y que nunca han sido parte de un continente mayor. En Island Life, Wallace hablaba otra vez de la deforestación y del impacto de las especies invasoras.

En noviembre de 1886,  Wallace inició un viaje de diez meses a los Estados Unidos para dar una serie de conferencias, la mayoría de las cuales versaron sobre el darwinismo, pero también dio varias conferencias sobre biogeografía, espiritualismo y reforma socioeconómica.

También pasó una semana en Colorado, con la botánica estadounidense Alice Eastwood como guía, explorando la flora de las Montañas Rocosas y recogiendo evidencias que lo llevarían a desarrollar una teoría sobre cómo la glaciación puede explicar las similitudes entre la flora de Europa, Asia y América del Norte, la cual fue publicada en el ensayo «English and American Flowers».

En 1889, Wallace escribió Darwinism (Darwinismo), donde explicaba y defendía la selección natural. En él, Wallace propuso la hipótesis de que la selección natural podría dar lugar al aislamiento reproductivo de dos variedades al formarse barreras contra la hibridación, lo que podría contribuir al desarrollo de nuevas especies.

Wallace propuso el siguiente escenario: cuando dos poblaciones de una misma especie han ido evolucionando por separado, adaptándose cada una de ellas a las condiciones concretas de cada medio, con el paso del tiempo llegará un momento en el que, si se cruzan, la descendencia híbrida estaría menos adaptada que cada una de las poblaciones parentales y, en ese punto, la evolución tenderá a eliminar estos híbridos. Además, bajo estas condiciones, la selección natural favorecería el desarrollo de las barreras de hibridación, pues los individuos que eviten la hibridación poseerán una descendencia más adaptada, contribuyendo así al aislamiento reproductivo de las dos especies iniciales y formando nuevas. Este mecanismo es conocido como Efecto Wallace.

El 7 de noviembre de 1913, Wallace murió a la edad de 90 años en su casa de campo en Broadstone (Dorset), la cual había construido una década antes. Varios científicos británicos formaron un comité para hacer que se colocara un medallón honrando a Wallace en Westminster cerca de la tumba de Darwin. El medallón fue inaugurado el 1 de noviembre de 1915.

Entre los reconocimientos recibidos por Wallace figuran: la Orden de Mérito (1908), la Medalla Royal (1868) y la Medalla de los Fundadores (1892) de la Royal Geographical Society, la Medalla Copley de la Royal Society (1908) y la medalla linneana (1892) y la Medalla Darwin-Wallace (1908) de la Sociedad Linneana de Londres.

Tomado de:

https://www.newscientist.com/article/mg22029421-100-alfred-russel-wallace-a-very-rare-specimen/