Las experiencias cercanas a la muerte tal y como las definen las personas que han estado a punto de morir, engloban una serie de intensas sensaciones, como el vislumbrar una potente luz blanca al final de un túnel, o visualizar, casi como si se tratara de una película acelerada, los hechos más relevantes que marcaron tu vida.

Obviamente que no se trata de un fenómeno mágico, místico, religioso o paranormal, sino simple y llanamente, al parecer, se debe al repentino aumento de la actividad eléctrica que ocurre en el cerebro justo antes de morir.

Estudios serios realizados con ratitas de laboratorio, han demostrado que el cerebro, es capaz de seguir funcionando hasta 30 segundos después de que el flujo sanguíneo se detiene. Todo parece indicar que la reducción de oxígeno, o de oxígeno y glucosa a la vez, durante por ejemplo, un paro cardíaco, puede estimular la actividad cerebral, que es característica del procesamiento consciente. Es decir, que en la cercanía de la muerte, muchas señales eléctricas conocidas de la consciencia, sobrepasan los niveles encontrados en el estado de vigilia, lo cual indica que durante la etapa inicial de la muerte clínica, el cerebro es capaz de generar una actividad eléctrica muy bien organizada.

Así, el hecho de que se vea una intensa luz, es sólo un indicativo de que la corteza visual está muy activada, dando lugar a todas las percepciones resultantes con sentimientos y emociones hiperrealistas, muy similares a las que habitualmente tenemos cuando soñamos, y podría ser que justo antes de morir, esa descarga de neurotransmisores, estimula las áreas de nuestros recuerdos más significativos.

Sin embargo, una cosa es medir la actividad cerebral en ratas de laboratorio durante un paro cardíaco, y otra muy distinta, extrapolarlo directamente para explicar las experiencias humanas cercanas a la muerte, pero a mí, por obvias razones, me parece más bella una explicación así, que caer en las clásicas charlatanerías baratas que sin fundamento científico, tratan de evidenciar la existencia de un “más allá”.

Afortunadamente, yo no he tenido que estar a punto de morir para poder ver, en ultra alta definición y con posibilidad de interacción, la película de mi vida; bueno, no exactamente de mi vida familiar o de mi entorno privado, sino de mi vida a través de los grandes momentos que enmarcan mis cuatro décadas dándole vueltas al Sol.

Esta experiencia tuvo lugar el pasado sábado 26 de noviembre, en el majestuoso Palacio de Bellas Artes, recinto donde estaba una muestra interactiva de los primeros 40 años del periódico El País. Desde el principio, quedé encantado por las las fotografías y las pantallas de LED, pues no era la habitual exposición de recortes de periódico, documentos históricos o artefactos tecnológicamente viejos, sino que se trató de un montaje muy poderoso donde redescubrí la fuerza de la imagen para explicar la historia.

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En un recorrido visual e interactivo, la exposición me llevó de la mano a través de los grandes momentos vividos en el mundo en los últimos 40 años. Fueron más de 350 imágenes icónicas, de todos los ámbitos y de todos los tipos. De México recuerdo la imagen del gran Octavio Paz o el genial Carlos Fuentes, de una joven Chavela Vargas al poderoso gesto de victoria del gran Hugo Sánchez; 120 portadas históricas, 15 pantallas con la tecnología visual más avanzada, y 7 espacios dedicados a estas 4 décadas. Esa sí que fue una gran manera de estimular mi corteza cerebral.

La exposición me permitió darme cuenta de cuánto nos parecemos los seres humanos entre sí, y de cuantas cosas tenemos en común en México y en España, y así como con el resto del mundo.

Una curaduría impecable y fascinante a la vez, que al final, literalmente te permite visitar la ciudad de Fukushima, a cinco años del más grave desastre nuclear de la historia reciente.

Desde este humilde blog, extiendo una calurosa y muy sincera felicitación al periódico “El País”, que yo mismo descubrí gracias a la columna  “Maneras de Vivir”,  de la genial Rosa Montero, por mucho, es una de mis escritoras favoritas, y pilar de este diario español.

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