Escribo este texto como un sencillo, pero muy sincero homenaje, para todos y cada uno de mis amigos cubanos radicados o que vivieron en México, porque de ellos aprendí a apreciar la riqueza de mi tierra y la calidez de los mexicanos, pero sobre todo, porque en nuestras charlas, también aprendí a valorar más las libertades y las oportunidades que a veces, quienes aquí nacimos, nos negamos a reconocer.


“Cuando un pueblo emigra, sus gobernantes sobran”
José Martí

Cuba, es un país en el que el fútbol no ha sido nunca prioridad. Ahí lo que se juega es el béisbol, que es uno de sus mayores orgullos, claro, aparte de Fidel Castro. Así, aunque el fútbol les importa muy poco a los cubanos, Diego Maradona, por mucho, uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos, representa un punto de inflexión digno de analizar.

Maradona y Castro, fallecido la noche del pasado viernes* en La Habana a la edad de 90 años, se conocieron en 1987, cuando el argentino llegó por primera vez a la isla, y desde entonces entablaron una profunda relación de respeto mutuo y afecto.

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Empecemos con los datos curiosos. Maradona, tiene tatuada una imagen de Fidel Castro en su pierna izquierda, nada más simbólico sabiendo lo que eso representa:

a) En primer lugar, y obviamente, porque Maradona no es zurdo, es zurdísimo: basta ver el gol que le anotó a Inglaterra en los cuartos de final de la Copa del Mundo celebrada en la Copa del Mundo de México en 1986, en el cual, recibió el balón en la mitad de la cancha del Estadio Azteca, lo controló con esa privilegiada pierna zurda, para luego superar, el solito y con el balón casi “cosido” a su pierna izquierda, y de forma particularmente veloz, a cada uno de los seis jugadores ingleses, incluyendo al arquero, y definir de forma magistral, obvio de zurda, en lo que ha sido catalogado como el mejor gol del siglo XX.

b) En segundo lugar, porque “la izquierda”, en términos políticos, es aquella corriente política que tiene como punto central la defensa de la igualdad social. Además, es reconocida la imagen que Maradona tiene de Ernesto “El Che” Guevara en uno de sus brazos, lo que da cuenta de su espíritu indomable y su carácter revolucionario, que sin duda, es reminiscencia de su espíritu resiliente, que obviamente le sirvió para sobreponerse a las carencias económicas que dominaron su infancia.

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Es decir que “El Pelusa”, como también se le suele decir a Maradona, siempre se ha identificado con las causas revolucionarias y se ha manifestado abiertamente por ser de “izquierda”, claro, y como todos los famosos, excepto cuando sale de compras o firma contratos de publicidad.

Fidel, como buen cubano, amaba el beisbol, pero presumía de su amistad con el futbolista, quien a su vez, le regaló camisetas del club Boca Juniors y del equipo Newell’s Old Boys, donde él jugó en su natal Argentina, y obviamente de la selección albiceleste, claro todas autografiadas.

Infortunadamente, la cercanía de Fidel con Maradona no se fortaleció sólo por causas estrictamente deportivas o políticas, sino por el consumo de estupefacientes del futbolista, en especial, de la cocaína, adicción que no sólo arruinó la carrera deportiva del astro argentino, sino que le causó graves problemas de salud e, incluso, líos judiciales.

En la biografía “La Mano de Dios” escrita por el periodista Jimmy Burns, se menciona que Maradona tuvo sus primeras experiencias con las drogas entre 1982 y 1983, cuando jugaba en el F.C. Barcelona de la liga española. No obstante, su primer caso de positivo en un control antidopaje no se daría sino hasta el 17 de marzo de 1991, específicamente en la jornada 25 de la primera división italiana, cuando los exámenes posteriores a la victoria 1-0 de su equipo, el Nápoles sobre el AS Bari, detectaron el uso de cocaína. Por esta razón, Maradona fue suspendido quince meses. Su situación empeoró el 26 de abril de ese año, cuando fue allanado su apartamento en Buenos Aires, en donde tenía drogas, por lo que fue arrestado por la policía argentina, aunque al día siguiente salió libre tras el pago de una fianza, y finalmente, una juez lo obligó a someterse a un tratamiento de rehabilitación como sanción.

Después de un aislamiento y severa depresión que casi lo conduce al retiro definitivo de las canchas, Maradona tuvo una rehabilitación casi milagrosa, y así, el 1 de julio de 1992 que terminaba su suspensión, después de varios trámites y en medio de especulaciones, finalmente fue presentado en el Sevilla F.C. de España, con quienes debutó oficialmente el 4 de octubre de ese mismo año, en un partido correspondiente a la quinta fecha de liga española. Su nivel de juego, si bien menor al de sus mejores épocas, le alcanzó incluso para ser de nuevo convocado para ser parte de la selección argentina, pero fue justamente su asistencia a un partido fuera de las fechas que respalda la FIFA contra el combinado de Dinamarca, lo que hizo que los dirigentes del Sevilla empezaran a dudar de su profesionalismo. La relación con ese club terminó abruptamente el 13 de junio de 1993, cuando Maradona pidió lo reemplazaran debido a un dolor en la rodilla, pero su entrenador, Carlos Bilardo -sí, el mismo que lo dirigió en el mundial de México 86-, le pidió que continuara, por lo que el médico del club le aplicó varias inyecciones de un antiinflamatorio directamente en la articulación, sin embargo, a los pocos minutos del segundo tiempo del partido, finalmente fue cambiado, provocando la ira del jugador, quien insultó públicamente a su entrenador al llegar a la banca. Este episodio terminó de romper las relaciones entre Maradona y ese club español.

Se produjo entonces su vuelta al fútbol argentino, esta vez con la camiseta de Newell’s Old Boys, el equipo que lo descubrió y lo llevó al profesionalismo, digamos casi como la parábola bíblica del hijo pródigo; sin embargo, el 2 de febrero de ese mismo año, Maradona se volvió a meter en serios problemas, esta vez, porque agredió con un rifle de aire comprimido a un grupo de paparazzi, es decir a un grupo de pseudoperiodistas (en realidad fisgones de la llamada “prensa del corazón” que viven del escándalo y los chismes), quienes hacían guardia en la puerta de su casa, hecho por el que fue condenado a dos años de prisión, que finalmente evitó gracias a una indemnización económica.

A pesar de lo anterior, Maradona fue llamado casi del retiro para ser parte del combinado albiceleste en el Mundial de Estados Unidos 1994, sin embargo, al término del partido de la primera fase contra Nigeria, Maradona fue “sorteado” para el examen antidoping, dando positivo para cinco sustancias prohibidas: efedrina, norefedrina, seudoefedrina, norseudoefedrina y metaefedrina. Según el mismo Maradona, él no quería sacar ventaja deportiva, sino que las sustancias eran componentes de un medicamento para la gripa que le había dado su médico (lo cual puede ser cierto, pues hasta hace no tanto, esa era la fórmula de los antigripales que se vendían sin receta hasta en las tienditas de la esquina), pero sus alegatos no evitaron que fuera nuevamente sancionado durante otros quince meses.

Debiendo superar la sanción y sumado a una larga inactividad futbolística, que evidentemente mermó aun más sus condiciones futbolísticas, el 7 de octubre de 1995, Maradona regresaría para jugar con el equipo de sus amores, el cuadro “Xeneize” de Boca Juniors, lo que sería su última etapa como futbolista activo. Con varias lesiones, y después de sólo algunos chispazos de talento, terminó por alejarse definitivamente del futbol como jugador, el 16 de agosto de 1996, anunciando que lo hacía para recluirse en una clínica de rehabilitación en Suiza, con el fin de poder recuperarse de una vez por todas, de su adicción a la cocaína, sin embargo, la estancia por esas tierras terminó anticipadamente cuando el médico que lo atendía, dio detalles de su tratamiento a los paparazzi sin su autorización, por lo que Maradona decidió regresar a Buenos Aires.

Y es justo en ésta época que se formaliza la relación con “El comandante” cubano. El momento era el idóneo, pues Maradona seguía en franca decadencia, al punto de que ninguna clínica de su país lo aceptaba por el miedo a que fuera a morir dentro de sus instalaciones, y para colmo, durante un viaje de placer a Punta del Este en Uruguay, Maradona fue llevado de emergencia al Sanatorio Cantegril, por una crisis hipertensiva y por una arritmia ventricular. Aunque su representante, dijo que no eran las drogas sino la hipertensión lo que causó su hospitalización, se encontraron restos de cocaína en sus exámenes de sangre y orina. Luego de salir de la clínica, el 18 de enero de ese año, Maradona se fue a vivir a Cuba, respondiendo a una invitación expresa de Fidel, donde inició un nuevo tratamiento de rehabilitación.

Fidel siempre fue un tipo muy hábil, y entendió que Maradona es sinónimo de publicidad, y en este caso, era obvio que existía la posibilidad de sumarle otro éxito al sistema de salud cubano. Fidel, invitó y convenció al entonces ya exdeportista para que ingresara en La Pedrera, una famosa clínica en la isla, que se aboca a tratar la adicción a las drogas. Maradona se internó en enero del 2000 para curarse de su adicción a la cocaína y estuvo en ese lugar unos tres años, en dos etapas diferentes.

El éxito de dicha rehabilitación, es cuestionable, porque en 2007 su problema, si bien ya no por la cocaína, si fue con el consumo de alcohol, mismo que le causó una hepatitis química, aguda y tóxica, por lo que tendría que empezar otro tratamiento en la clínica psiquiátrica Avril de su natal Argentina. Luego de dos semanas de tratamiento, en las que se rumoró su muerte, fue dado de alta.

Incluso existen rumores sobre una vida llena de excesos, particularmente durante su primera etapa de rehabilitación en Cuba. Al menos así lo declaró a los paparazzi una tal Eileen, quien dijo haber sido la novia de Maradona durante aquel tiempo en la isla. Ella también afirmó que para el ex-futbolista “no había tratamiento alguno”, y aseguró que “incluso bebíamos mucho, tomábamos Whisky el día entero”, y que llegó a ver un portafolio lleno de cocaína en la habitación del famoso exfutbolista.

Como quiera que sea, Maradona superó, o al menos eso parece, su adicción a la cocaína, lo que le permitió, entre otras actividades, ser conductor de un show televisivo llamado “La Noche del 10”, un programa emitido desde Argentina, en el que, en 2005, entrevistó a Fidel. En esa ocasión, Maradona dijo, “Fidel, si algo he aprendido contigo a lo largo de años de sincera y hermosa amistad, es que la lealtad no tiene precio”.

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La noticia de la muerte de Fidel, atravesó a todo el mundo y en Zagreb, la capital de Croacia no fue la excepción. Ahí justamente se encuentra Maradona como parte de los argentinos que apoyan a su representativo en la final de la Copa Davis, que digamos es como el mundial de tenis, contra el equipo local. A pregunta expresa de un reportero argentino a Maradona sobre sus primeras impresiones tras enterarse de la muerte de su amigo Fidel, el exfutbolista se mostró acongojado, y declaró:

“Fue como mi segundo padre; me habló mucho de la droga y me pude recuperar. El día es horrible. Anoche me comunicaron que murió el más grande; el más grande sin ninguna duda. Fidel Castro nos dejó. Fue muy chocante y muy terrible porque Fidel fue como mi segundo padre. Yo viví cuatro años en Cuba y Fidel me llamaba a las dos de la mañana nos tomábamos un mojito para hablar de política, o de deporte o de lo que sucediera en el mundo, y yo estaba dispuesto para hablar, ese es el recuerdo más lindo que me queda. Aparte cuando había un evento siempre me llamaba a ver si yo quería ir, si quería colaborar y eso no se olvida fácilmente. La última vez que lo vi fue hace tres años y él me dejó una frase. Cuando entro, se para: ‘Me venís a despedir, ¿no?’, me dice. ‘No, maestro’, le digo pero con un llanto, porque me pegó como si me hubiese pegado un saque de Del Potro (mejor tenista argentino de la actualidad) en el pecho. Que te diga eso Fidel Castro… Me largué a llorar porque quizá tenía más razón él que yo. Después de esto -en referencia a la final de la Copa Davis- me voy para La Habana. Quiero estar con Raúl (Castro, hermano de Fidel), quiero estar con los hijos; quiero estar con el pueblo cubano que me dio tanto y despedir a Fidel, a mi amigo, al lado; lo van a cremar… Y poder decirle toda la gratitud que tengo, de toda mi vida. Porque él me habló muchísimo de la droga, de las recuperaciones; me habló que se podía y pude. Estoy aquí hablando de él y quizá hace tres años en mi inconsciente me fui a despedir de él. Fidel me seguía escribiendo, me seguía mandando mensajes. Hoy Raúl, aunque sea Castro está muy solo, y no tiene el carisma de Fidel. Fidel deja un legado y un pensamiento al que Raúl no llega como no llegan muchos políticos del mundo. Estamos frente a la apertura de Cuba. Pero no sé si está preparada para resolver tantos problemas que deberá afrontar”.

Al día siguiente de estas declaraciones, en su muro de Facebook, Maradona publicó lo siguiente:

“Después de la muerte de mis viejos, este es el dolor más grande. Porque cuando en Argentina había clínicas que me cerraban las puertas porque no querían la muerte de Maradona, Fidel me abrió las puertas de Cuba, de corazón. El revolucionario número uno fue el Che, con Fidel a la cabeza; yo vengo en el pelotón de atrás.

Murió mi amigo, mi confidente, el que me aconsejó, el que me llamaba a cualquier hora para hablar de política, de fútbol, de béisbol, el que me dijo que cuando se fuese Clinton el que venía era peor, que fue Bush. Como no se equivocó nunca, para mí Fidel es, fue y será eterno, el único, el más grande. Me duele el corazón porque el mundo pierde al más sabio de todos. No cualquiera tumba una dictadura con 20 hombres desafiando al Imperio norteamericano.
No cualquiera elimina el analfabetismo en un año.
No cualquiera baja la mortalidad infantil de 42% a 4%.
No cualquiera forma más de 130 mil médicos, garantizando 1 médico por cada 130 personas, con el mayor índice de médicos per cápita del mundo.
No cualquiera crea la mayor Facultad de Medicina del Mundo, graduando 1500 médicos extranjeros por año, con 25.000 médicos graduados de 84 naciones.
No cualquiera envía más de 30 mil médicos a colaborar en más de 68 países del mundo sumando cerca de 600.000 misiones.
No cualquiera logra ser la única nación latinoamericana sin desnutrición infantil.
No cualquiera logra ser el único país latinoamericano sin problema de drogas.
No cualquiera logra 100% de escolarización.
No cualquiera puede circular en su país sin ver un solo niño durmiendo en la calle.
No cualquiera logra ser el único país del mundo que cumple la sostenibilidad ecológica.
No cualquiera logra que su población tenga 79 años de esperanza de vida al nacer.
No cualquiera crea vacunas contra el Cáncer.
No cualquiera logra ser el único país que erradica la transmisión madre-hijo del VIH.
No cualquiera logra tener la mayor cantidad de medallas olímpicas de Latinoamérica.
No cualquiera sobrevive a más de 600 atentados contra su vida y a 11 presidentes norteamericanos intentando derrocarlo.
No cualquiera sobrevive a 50 años de bloqueo y guerra económica.
No cualquiera llega a los 90 años, con tanto protagonismo en la historia mundial.
Querido por millones. Incomprendido por otros cuantos. Lo que no puede hacer nadie, es ignorarlo. Q.E.P.D. Fidel #Castro!”

Y Maradona tiene razón, pues durante el período de Fidel, Cuba logró importantes avances en el ejercicio progresivo de algunos derechos económicos, sociales y culturales, sobre todo en la educación, el deporte y la atención de la salud. Por ejemplo, la UNESCO ha concluido que existe un nivel de alfabetización casi universal en la isla y, según previsiones de UNICEF, el país estaría encaminado para alcanzar, antes que nadie en el mundo, la mayoría de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Sin embargo, el progreso en el plano de los derechos económicos, sociales y culturales nunca ha estado acompañado por avances similares en el reconocimiento de los derechos civiles y políticos de los cubanos. Durante las décadas en que Fidel se mantuvo en el poder, la negación de libertades fundamentales fue implacable, e incluso se intensificó en ciertos períodos, como en 2003, con la represión a 75 defensores de derechos humanos, periodistas, sindicalistas y otros críticos del gobierno. Estas personas fueron acusadas de “mercenarias” del gobierno estadounidense y juzgadas en forma sumaria en procesos a puertas cerradas. Muchas permanecieron años en prisiones en condiciones infrahumanas, fueron sometidas a largos períodos de aislamiento y se sabe que hasta golpizas sistemáticas, además de que se les negó asistencia médica básica incluso cuando padecían enfermedades graves.

Mientras Fidel estuvo en el poder, el gobierno cubano se negó a reconocer legitimidad a organizaciones cubanas de derechos humanos, partidos políticos alternativos, sindicatos independientes o prensa libre. Tampoco permitió que organismos internacionales, como el Comité Internacional de la Cruz Roja o Human Rights Watch, visitaran la isla para investigar la situación de los derechos humanos en el país.

Por todo lo anterior, creo que a Maradona convenientemente se le olvidó decir que “no cualquiera”, con el pretexto de mantener la estabilidad de su régimen, es capaz de pulverizar a sus detractores, e incluso de tomar medidas que podrían ser consideradas como crímenes de lesa humanidad; a Maradona le faltó mencionar que Fidel metió a la cárcel a miles de sus gobernados en condiciones deplorables, o que su política de “patria o muerte” logró expulsar a casi dos millones y medio de cubanos que actualmente viven fuera de su país, y que cobró la vida de un estimado de cien mil cubanos que intentaron escapar del régimen.

Maradona menciona que Cuba logró erradicar la transmisión madre-hijo del VIH/SIDA, pero olvida el episodio cuando su amigo Fidel mandó encerrar a los homosexuales en verdaderos campos de concentración durante la parte más crítica de la pandemia.

Y obviamente, Maradona no menciona que “no cualquiera” traspasa el poder absoluto, y de una forma tan antidemocrática, a su hermano.

Muchos argumentarán que este tipo de “medidas” fueron necesarias para mantener el control de la isla como respuesta al embargo económico que ha impuesto privaciones indiscriminadas a la totalidad del pueblo cubano, y que sin embargo, no han contribuido en nada para reducir la fuerza del socialismo, al contrario, pues Fidel supo usar hábilmente el embargo para cosechar simpatías en el exterior, y al mismo tiempo, le sirvió como pretexto para reprimir intentos legítimos de promover reformas en Cuba desde adentro, afirmando que estas iniciativas respondían a intereses de Estados Unidos y que como tal, eran financiadas por ese país.

Durante décadas, Fidel fue el principal beneficiario de una política de aislamiento profundamente errada del gobierno de los Estados Unidos, que le permitió victimizarse (justo como ahora lo hace el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela) y, con ello, disuadir a otros gobiernos de repudiar sus prácticas represivas o de criticar las consecuencias de sus actos en la población civil.

Por ahora, el embargo de Estados Unidos a Cuba continúa vigente, sin embargo, existe cierta flexibilización de esta política gracias al acercamiento diplomático iniciado por el gobierno de Barack Obama, mediada desdee el Vaticano por el Papa Francisco, que sin embargo, hasta ahora, sólo ha servido para facilitar las cosas hacia el lado gringo, pero sin privar al gobierno cubano de su principal pretexto para reprimir a sus detractores, que sin embargo, parece que no llegará  a más, y que como otros intentos, quedará sólo en buenas intenciones, pues con la llegada de Donald Trump al poder en los Estados Unidos, parece que todo de irá por la borda, curiosamente será consecuencia, en gran medida,  por la disidencia cubana radicada en Florida.

En síntesis, las drogas han sido una constante en la carrera futbolística de Maradona, lo que opaca sus grandes éxitos deportivos.

Fidel Castro, indudablemente fue un gran personaje, un idealista que supo derrocar a un régimen casi emulando la mítica historia de David contra Goliat, sin embargo, es innegable que su mayor defecto fue quedarse casi medio siglo en el poder, lo cual, lo califica no como un gran estadista, sino como uno de los más grandes dictadores de la historia moderna de la humanidad, que ahora se prolonga a su hermano, y de ahí, muy probablemente a su descendencia en una nueva forma de gobierno ejercida en las monarquías europeas, pero llevada a su máxima expresión en Corea del Norte, y que yo llamaría “gerontocracia”, que no es otra cosa que el mismo caso de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, o más recientemente de Rosario Murillo en Nicaragua, o en términos muy locales, el caso de Rubén Moreira en Coahuila o de Alejandro Murat en Oaxaca, por citar sólo unos casos.

Pero lo peor de todo, y como siempre, es la familia directa, pues mientras miles de cubanos pasan hambre, los parientes de Fidel viven a todo lujo. Caso concreto el de uno de sus hijos, Antonio Castro, “Tony”, quien es médico del equipo cubano de béisbol, y que gusta de hospedarse en hoteles de más de mil euros por noche y lleva una vida de opulencia, lejos de la austeridad en Cuba.

Maradona es para muchos el más grande futbolista de todos los tiempos, y sin embargo, es también ejemplo de la doble moral que supone ser deportista y estarse drogando.

Fidel es un personaje típico de la Guerra Fría. Estuvo entre los dos bloques, y en la cúspide de las tensiones que pudieron llevar al mundo a la destrucción total por causas atómicas. Fidel es un personaje agridulce, de claroscuros, que despierta sentimientos contradictorios; carismático, atractivo, con una admirable facilidad de palabra para pasar hasta siete horas de pie en sus discursos, nada más para asegurarse de mantener viva la flama de su ideal revolucionario. A Fidel lo mismo le lloran, que celebran su muerte.

Fidel y Maradona, son los dos lados de la moneda. En el caso de Fidel, por una cara está el joven idealista, el revolucionario que supo conmover con el discurso más largo de la historia a la Asamblea General de las Naciones Unidas, y por el otro, está el tirano gobernante, el dictador, el asesino, el represor. Maradons es el extraordinario deportista que salió del barrio más pobre, para encumbrarse en lo más alto del deporte más popular del planeta, que también puede ser visto  como el adicto a las drogas que gusta de una vida de excesos, y que puede ser utilizado para ilustrar el ejemplo de lo que debe entenderse como la doble moral.

Como bien dice Maradona en su Facebook, nadie puede dejar de aplaudir el avanzado sistema de educación y de salud de Cuba, así como el bienestar relativo de la gran mayoría de sus habitantes, que visto desde otro ángulo, sobreviven en la delgada línea que separa la pobreza de la medianía.

A Maradona se le puede criticar por sus excesos y por hacer trampa drogándose, pero nadie puede siquiera suponer que no sea de lo mejor que se ha visto en el deporte más famoso del mundo.

Quizás, tanto los idólatras como los detractores de Fidel o de Maradona sólo coincidan en reconocer sus virtudes o solo sus errored.

Fidel será siempre recordado como la imagen del poder omnímodo, con un liderazgo avasallador, con excepcional inteligencia y astucia política, y por su legendario talento oratorio, capaz de seducir a las masas.

Maradona será siempre recordado como el mejor futbolista de su tiempo, como un líder dentro y fuera del terreno de juego, por ser un virtuoso del balón.

Claro que a ambos se les puede criticar.

A Fidel nunca le tembló la mano para aplastar a sus adversarios, sin embargo, nadie puede dejar de aplaudir el éxito de su política socialista en materia educativa, deportiva y de salud.

En países como México, las condiciones de pobreza, insalubridad y analfabetismo, son proporcionalmente similares a las que había en la época de la revolución cubana, pues si bien, ahora hay más oportunidades de estudiar y existen clínicas y hospitales en casi todo el territorio nacional, la calidad de los egresados del sistema educativo, incluidos los universitarios, es cada vez de menor calidad y desempeño, y nuestro sistema de salud, en términos de su funcionalidad, trabaja prácticamente al borde del colapso.

En México nos jactamos de ser un país libre y democrático, y sin duda hay mucho de cierto en ello, sin embargo, también somos un país donde una de las actividades más peligrosas es justamente ser periodista, y donde la censura disfrazada de legalidad, sacó de la radio a la más fuerte crítica del gobierno. Aplaudimos la democracia y criticamos a Fidel por dejarle el poder a su hermano, pero vemos como algo natural que se prolonguen dinastías políticas de familiares de diputados, senadores o presidentes municipales, y toleramos el caso de los líderes sindicales corruptos que se perpetúan en el poder y se atascan de dinero, a costa de los sueldos de miseria de sus agremiados.

Sin duda nos queda mucho que aprender del sistema cubano, que, a costa de aplastar los derechos humanos y la libertad de expresión, ha logrado garantizar cierta calidad de vida para sus habitantes.

Todos tenemos nuestro lado obscuro. No se trata de héroes o de villanos. La cosa no es tan simple. Hasta la Madre Teresa de Calcuta, puede ser vista como una fanática religiosa, por ello, extremista, que desvió millones de dólares en su pretexto de ayudar a los enfermos; al Papa Juan Pablo II, quien descaradamente protegió a muchos sacerdotes pederastas; a Gandhi, de quien se sabe, era particularmente racista y violento en su vida privada; o del genial Einstein, quien escribió lo que podría ser calificado como el manifiesto al machismo y la misoginia a quien fuera su primera mujer, Mileva, de quien también se cree, pudo haber plagiado la idea de sus teorías; o del propio Barack Obama, que sin tanto alboroto como el que sí alardea quien será su sucesor, de 2009 a julio de 2016, expulsó a casi tres millones de indocumentados, 47% de los cuales se sabe, eran trabajadores activos y honestos, muchos de ellos con hijos nacidos en Estados Unidos y que no contaban siquiera con antecedentes penales.

Fidel no es ni todo héroe ni todo villano, es sólo la expresión de la naturaleza humana en el poder, que no es nunca ni buena ni mala en su totalidad.

Maradona no es un drogadicto tramposo, ni un oportunista, al parecer sólo y al igual que otras estrellas del deporte de origen muy humilde, sólo le pasó factura la falta de educación.

Ningún gobernante estará nunca exento de equivocarse, la clave es saber reconocerlo y actuar en consecuencia, y para eso, creo yo, la libertad de expresión es la mejor medicina preventiva, eso, y reducir al máximo el poder del gobierno.

Nada es totalmente negro o blanco, todos somos parte de un claroscuro que transita en tonalidades de gris que pueden ser muy coloridas dependiendo de cómo las juzguemos.

Las biografías de Maradona y de Fidel, son el ejemplo más evidente de la naturaleza humana, donde nadie nunca es toda bondad, ni nadie tampoco nunca es completamente malo.

Todos tenemos algo Mr Jekyll y Mr. Hyde, todos podemos dejar de ser el más grande Caballero Jedi para convertirnos en un temible espectro negro, discípulo del Lado Oscuro de la Fuerza, como Darth Vader. Vaya, hasta de Hitler se pueden decir muchas cosas buenas de su personalidad.

Yo no me considero una persona mala, no al menos al nivel de un sicario o de un desalmado delincuente, es más, es muy probable que muchos de quienes me conocen o han interactuado conmigo, me tengan entre su lista de personas admirables y por ello, dignas de emular; sin embargo, estoy seguro que más de uno de mis detractores, más de uno de mis adversarios, o incluso, estoy convencido que varias de mis ex-parejas, o incluso algunos de mis familiares, me aborrezcan o hasta me odien. Es más, debe existir hasta quien por ello, malgaste su tiempo en idear maneras de hacerme pasar un mal momento.

El ficticio Dr. House afirma que “si todos te quieren, algo debes estar haciendo mal”, algo que el genial compositor mexicano José Alfredo Jiménez, ya entonaba en su famosa canción, llena de sabiduría popular, aquella que dice: “no soy monedita de oro, pa´caerle bien a todos”. Diría mi madre, que “cada quien habla según le va en la feria”, así de simple.

Está en nuestra naturaleza.

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*Fidel Castro oficialmente murió a las 22.29 horas del pasado viernes 25 de noviembre. La curiosa coincidencia de fallecer justo en el 60º aniversario de la partida del mítico “Granma”, de haber criticado el capitalismo toda tu vida y dejar este mundo en pleno Black Friday.

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