La Maestra Julia Carabias Lillo, es un baluarte de la UNAM, mi alma máter. Es una de las mujeres más valiosas que conozco, y por ello, una de las personas que más admiro.

Su compromiso ambiental no es el de la típica activista que desde la ciudad promueve la conservación, sino la de una científica que prácticamente vive en la selva Lacandona desde donde investiga, propone, impulsa y desarrolla ideas para promover la sustentabilidad para el beneficio de las comunidades indígenas, aun a costa de su propia integridad[1].

Julia es una mujer extremadamente sencilla, que nunca se ufana de sus logros[2], como que en febrero de 1994 fue nombrada titular del Instituto Nacional de Ecología, organismo descentralizado de la Secretaría de Desarrollo Social y en diciembre de ese mismo año, fue invitada por el entonces Presidente de la República, Dr. Ernesto Zedillo, a formar parte de su Gabinete como Secretaria de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, de la cual fue Titular hasta el fin de ese sexenio en el año 2000.

Desde el inicio de su labor en el gobierno, fue evidente que entendió la clave del éxito de un funcionario público, y que según yo, no es otro que desarrollar la capacidad de tomar decisiones permanentemente, generalmente sin destinar mucho tiempo a la reflexión, pero sin perder de vista que el impacto a largo plazo, no puede estar por encima de la capacidad para solucionar problemas que exigen una atención inmediata.

Como académica, ha impartido cursos desde 1977 en la Facultad de Ciencias, así como en otras instituciones académicas. Sus investigaciones se han publicado en más de una centena de textos entre libros, capítulos de libros y artículos en los temas de regeneración de selvas tropicales, restauración ambiental, manejo de recursos naturales, ecología y sistemas productivos, cuentas patrimoniales, cambio global, pobreza y medio ambiente, manejo del agua, conservación de ecosistemas y política ambiental. Sobre esta base ha producido numerosos artículos científicos.

Ha presentado trabajos e impartido conferencias en congresos y múltiples foros tanto nacionales como internacionales. Entre 1984 y 1994, coordinó el Programa de Investigación y Desarrollo Rural de Aprovechamiento Integral de Recursos Naturales (PAIR), el Programa Interinstitucional donde participaron la UNAM, el gobierno federal y cuatro gobiernos estatales; organizaciones rurales; e iniciativa privada, dirigido a comunidades campesinas en extrema pobreza en cuatro regiones de México, cuyo objetivo fue la búsqueda de alternativas de uso de los recursos naturales que mejoren las condiciones de vida de la población sin detrimento para el medio ambiente.

La primera vez que la vi en persona, fue en el instituto de Ecología, allá por el año 2002, cuando junto al Dr. José Sarukhán, impulsaba un proyecto sobre la formación de recursos humanos en materia de restauración ecológica, que finalmente cuajó en un posgrado novedoso que estudia el problema de la restauración desde una perspectiva integral, en la que los componentes social y económico tienen el mismo peso que al componente ambiental.

Hoy tuve la oportunidad de saludarla de nuevo, y de escuchar su intervención como parte de la mesa de debate sobre los Objetivos 14 y 15 del Desarrollo Sostenible (ODS): “Conservar, proteger, restablecer y utilizar en forma sostenible los ecosistemas marinos y terrestres, y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica”, que fue parte de las Sesiones Paralelas de los trabajos de la “Conferencia Internacional de la ANUIES 2016”, y que además de Julia Carabias, incluyó al Dr. Juan Carlos Belausteguigoitia y el Dr. Adolfo Gracia Gasca, moderados por otra gran bióloga mexicana, la Dra. Rosaura Ruiz.

Como en otras ocasiones, Julia fue enfática en recalcar la importancia de que la sociedad comprenda que procesos como la pérdida de la biodiversidad, de agua dulce, la degradación del suelo y otros, están interconectados con otros factores que influyen en el bienestar social. “Esas interacciones, son los servicios ecosistémicos, estamos hablando de abastecimiento, de la regulación, los servicios culturales, la salud, la calidad de vida; cuando perdemos el ecosistema, empobrecemos a la población, en un proceso de deterioro de una sinergia que va en círculo vicioso”.

Señaló que la principal amenaza de la biodiversidad en el mundo es la deforestación, que ocurre por el cambio de uso de suelo para el cultivo agropecuario, lo que deriva además en la creciente problemática de incendios, por lo que aseguró que los esfuerzos de las diversas instituciones no servirán de mucho si el sector agropecuario no se compromete a evitar emplear el fuego como parte de su práctica agrícola.

Para contribuir a la conservación de la biodiversidad, Julia Carabias propone un modelo de intervención territorial para sitios estratégicos donde se trabaje en la restauración y la reconversión productiva, por medio de las Unidades de Manejo (UMA), el Pago por Servicios Ambientales (PSA) y el fomento y fortalecimiento del Ecoturismo, en el que se involucre la población local.

“La posibilidad real, es hacerlos en sitios estratégicos, por su biodiversidad y por la condición de sus poblaciones locales —indígenas, campesinas, en situación de pobreza— y entonces enfrentar un problema al mismo tiempo, de disminuir la pérdida de biodiversidad y de mejorar las condiciones de vida de la población”.

Coincido con Julia Carabias en el sentido de que “la pérdida de la biodiversidad, es más complejo que otros temas ambientales como el cambio climático”, que tiene mucha más aceptación y entendimiento por parte de la población en general, y que por ello ha dado pie a que cada vez existan más acuerdos multilaterales que buscan remediarlo, sin embargo, en el tema de la biodiversidad, “no es un tema que ha penetrado suficiente en la sociedad, lo cual es muy grave, porque es irreversible, pues lo que se extingue, se extingue para siempre y nunca más vuelve a surgir”.

Sin duda, siempre es un lujo escuchar a esta extraordinaria mujer, que pena que en esta oportunidad tuviera que ser en un espacio improvisado, en un horario incómodo, con un tiempo tan reducido, y sobre todo, luchando con la acústica de eventos simultáneos.

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[1] El secuestro de Julia Carabias: https://tintaguerrerensedotcom.wordpress.com/2014/06/15/el-secuestro-de-julia-carabias-reportaje-completo/

[2] Fue miembro de la Comisión sobre los Países en Desarrollo y el Cambio Global, que produjo el reporte “For Earth’s Sake”, para la Conferencia de Naciones Unidas de Medio Ambiente y Desarrollo, efectuada en Brasil durante 1992. Asimismo, fue miembro del Panel de Alto Nivel sobre Sustentabilidad Global del Secretario General de Naciones Unidas, el cual preparó el reporte “Gente Resiliente, Planeta Resiliente: un futuro que vale la pena elegir”, preparado para la Cumbre de Desarrollo Sustentable a celebrada en Río de Janeiro en junio 2012. En 2000 recibió el Premio Getty otorgado por el Fondo Mundial por la Vida Salvaje (WWF Word Wildlife Fund); en 2004  el Premio Internacional Cosmos, en 2005 el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente le otorgó el Premio “Campeones de la Tierra” y en 2011 el reconocimiento “Naturaleza, Territorio y Sociedad: Alexander Von Humboldt” otorgado por la Universidad de Guadalajara.

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