En múltiples ocasiones, los especialistas en el tema han expresado la importancia y el carácter estratégico de la educación superior, misma que es fundamental para el desarrollo social y para la competitividad del país. El día de ayer, como parte de la Conferencia Internacional Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, (ANUIES) 2016, se realizó la Quincuagésima Sesión Ordinaria de la Asamblea General de la ANUIES, en la cual, entre otros temas, se reiteró el compromiso y la responsabilidad social de esta asociación para impulsar la mejora y la integración del sistema de educación superior en México, así como para la concertación de políticas y estrategias de equidad para que la educación superior llegue a un mayor número de jóvenes en congruencia con lo establecido en el Plan Nacional de Desarrollo.

Al término de esta sesión, tuve la suerte de conocer en persona a uno de los más grandes líderes mexicanos en materia de educación superior, el Mtro. David Noel Ramírez, una persona sencilla, alegre y tenaz, que desde 2011 es el Rector del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), institución a la que ingresó como alumno cuando tenía 17 años de edad.

En ese tiempo, y según una publicación de la revista “Líderes Mexicanos”[1], este joven de 17 años envió por correo postal (no había internet en ese tiempo) una solicitud de beca para ingresar al Tec, pero no había recibido respuesta, así que viajó 14 horas (es originario de San Juan de los Lagos, Jalisco), para ir a una ventanilla a preguntar si sería o no aceptado. “Yo había mandado mi solicitud, pero por circunstancias del correo, llegó tarde. Cuando llegó la solicitud se había agotado el presupuesto”; sin embargo, al no tener dinero para regresarse, decidió quedarse a luchar por la beca.

El mismo cuenta que con alrededor de cien pesos en la bolsa, el primer día fue a tocar la puerta de la parroquia San Juan Bosco, ubicada a unas cuadras de la universidad, para pedir posada. Así pasó sus primeros tres días en Monterrey: en una sacristía. Al tercer día de insistir en la ventanilla de la universidad para obtener una beca, decidió provocar un encuentro ‘casual’ con el Director de Becas, fue directo al estacionamiento y le preguntó a un policía cuál era el carro del directivo y se sentó a espera debajo de un árbol.

Cuando el funcionario lo vio, no podía creerlo: “¿Otra vez tú?”. “Sí”, replicó el aspirante. “Otra vez. Es que no me puedo regresar. ¡Ayúdeme!”. En un acto desesperado, se lanzó sobre la puerta del automóvil y el entonces Director de Becas se detuvo y algo vio detrás de aquella tenacidad, porque al fin le dijo al angustiado muchacho: “Nomás por terco te vamos a dar la beca”. “Ya me tienes cansado”.

Noel Ramírez empezó su lucha contra la adversidad a la que ahora llama su mejor amiga, porque lo hace crecer. Solicitó permiso para trabajar en el comedor de la Universidad de 6:00 a 9:00 de la mañana para tener derecho a tres comidas diarias y comenzó a trabajar en la biblioteca de 8:00 a 10:00 de la noche acomodando libros.

A esto le llama el profesor David Noel espíritu emprendedor, y dice con orgullo que “la mejor amiga para que un ser humano crezca, es la adversidad“. En la vida -agrega- es preciso “estar echado para adelante“: “los obstáculos son para brincarlos, no para amedrentarnos, y si nos caemos, nos levantamos y seguimos erguidos”, afirma.

Ramírez Padilla quiere -como él dice- “tatuar” un mensaje en la mente y espíritu de todos los alumnos del Tecnológico de Monterrey: “No se vale rendirse“. Si él hubiera aceptado el rechazo inicial, tal vez seguiría vendiendo dulces en Jalisco a los peregrinos. En cambio, se tituló con mención honorífica de excelencia, recibió otra mención similar por su maestría en Administración, y se lanzó en una brillante carrera en la que ha sido Profesor, Director de Carrera, Director de Departamento, Rector de Zona y ahora Rector.

El Tec de Monterrey, tiene un ambicioso programa de “Líderes del Mañana”, cuyos beneficiaros gozan de una beca de 100% para estudiar en esta prestigiada institución. En uno de los encuentros con estos afortunados jóvenes, el Rector del Tec, suele contar su propia historia y aprovecha para darles estos cinco consejos:

  1. Sean infatigables: Garza Sada[2], a los 83 años no dejó de darle valor a su familia y trabajo y consolidó un proyecto al que le dedicó toda su vida. “Todos somos un proyecto en consolidación toda la vida. Hasta el último suspiro”, dice Noel Ramírez.
  2. Sean generosos: Contribuir a las comunidades de las que surgieron y donde crecieron es un valor muy importante. “Ser solidarios es entender que todos somos responsables de todos. En México necesitamos erradicar la visión egoísta”.
  3. Sean tenaces: Persigan sus sueños y nunca claudiquen en su lucha ante cualquier reto.
  4. Sean humildes: Todos los seres humanos son importantes y como tal deben tratarse. Para Garza Sada todos eran iguales y trataba bien desde el gobernador hasta los trabajadores.
  5. Sean serenos: Ante la adversidad o situaciones difíciles nunca renuncien a sus sueños.

“Nunca les de Alzheimer de sus raíces. Yo nací en San Juan de los Lagos y más de 300 alumnos han salido de ahí para estudiar en el Tec de Monterrey. Estoy en proyectos porque esa es mi raíz y es mi gente”.

Parte de las grandes ventajas que tienen este tipo de eventos, es que existe la posibilidad de intercambiar opiniones y conocer otras maneras de hacer las cosas para afrontar los retos del día a día. En mi caso, además de muchas enseñanzas y mucha información, ahora tengo la fortuna de conocer a un líder cuyo ejemplo, es digno de emular.

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[1] La revista “Líderes Mexicanos”, en su edición de julio de 2011, publicó una lista acerca de los 300 personajes más influyentes de México. En el sector de las organizaciones civiles se consideró a David Noel Ramírez Padilla, rector del Tecnológico de Monterrey, como parte de este grupo. Artículo escrito por Xóchitl Austria (pág. 72 a la 74).

[2] Fue un empresario y filántropo mexicano, hijo del fundador de la Cervecería Cuauhtémoc. Desempeñó diversos cargos en la empresa familiar hasta llegar a ser el presidente del holding que manejaba el conglomerado de empresas relacionadas con la cervecería, el cual se denominaba Valores Industriales, S. A. de C. V. (VISA). En 1943, fue el líder del grupo de empresarios que fundó el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Lleva su nombre una de las principales avenidas que atraviesa Monterrey en la que se encuentran las instalaciones del ITESM.

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