La semana pasada tuve la oportunidad de llevar a un grupo de estudiantes a un festival de Rock llamado ECOFEST, donde “el boleto” de entrada era entregar dos envases de PET. A primera vista, ésta parecería una acción muy ambientalista, pues con el pretexto de entrar al festival de rock se juntarían toneladas de PET, pero es aquí donde surge la duda si usar PET es algo ambientalmente recomendable.

El politereftalato de etileno o PET, es un tipo especial de plástico que se elabora principalmente con productos derivados del petróleo. Como bien menciona Ruiz[1] “…para extraer petróleo hay que perforar pozos, lo que implica consumo de combustibles fósiles para la maquinaria y alteración de los ecosistemas donde esté ubicado el pozo. Además, hay que construir caminos para llevar y traer la maquinaria de perforación y el producto extraído, o bien construir un oleoducto para conducirlo. El petróleo se debe transportar a una planta de refinación o fraccionamiento, donde se destila para separarlo en sus componentes. Los productos no se separan de manera individual, sino que están agrupados según su punto de ebullición, es decir, la temperatura a la cual pasan de líquido a vapor. Los vapores obtenidos se vuelven a condensar y se separan así las distintas fracciones del petróleo. A partir de éstas se purifican los productos petroquímicos útiles para las distintas actividades industriales. Uno de éstos es el etileno, que se usa para obtener diversos productos como el etilenglicol, el cloruro de vinilo y el plástico conocido como polietileno.

Una vez que el PET es procesado, pasa por etapas energéticamente muy costosas de pre-formado y soplado que lo convierten en botellas, mismas que muy poco después de ser usadas, son desechadas sin advertir el impacto que esto tiene, pues como se trata de un envase que no es biodegradable, prácticamente estamos hablando de un residuo que tardará en degradarse unos 700 años, convirtiéndose en un contaminante permanente del suelo y el agua.

Si bien es cierto que el PET se puede reciclar, el proceso industrial que eso implica, consume muchísima energía, pues hay que seleccionarlo por colores, aplastarlo, triturarlo, limpiar impurezas con agua caliente, luego se debe centrifugar, secar y tamizar para obtener de nuevo PET[2]. México es el tercer consumidor mundial de PET, solo detrás de Estados Unidos y China, pero en consumo per cápita es segundo con 225 botellas al año por cada mexicano. Así que si hablamos de reducir el impacto al medio ambiente, tendríamos que empezar por no comprar más productos envasados en PET, y menos aún, promover juntar toneladas de botellas de PET, porque eso, genera, en la mayoría de los casos, aumentar su consumo y obviamente, su producción.

En el ECOFEST, seguramente se juntaron varias toneladas de PET, que espero se hallan llevado al proceso de reciclaje que describí en el párrafo anterior, lo cual es muy bueno, sin embargo, lo verdaderamente paradójico es que así como se juntó mucho PET, también se produjeron varias toneladas de basura, incluidos, obviamente muchos envases de PET de las bebidas que se vendieron, y que desafortunadamente quedaron “adornado” las calles aledañas así como las canchas de futbol donde se instaló el escenario.

He de decir que el festival estuvo buenísimo. Casi todas las bandas cumplieron su objetivo y se puso de ambiente. Yo creo que todos los que fuimos nos divertimos mucho. Eso sí, hubiera sido genial que así como el vocalista de Panteón Rococó organizó a “la banda” para que le mentaran su madre al Presidente de la República y de paso le dijeran “culero” al mismo estilo que mucha gente le grita “puto” al portero del equipo rival cuando despeja (lo cual me parece deleznable), ojalá con esa misma enjundia le hubiera pedido a toda la gente que lo escuchábamos, que se organizara una recolecta masiva de basura, algo así como “chingue a su madre el que deje basura”.

Aquí recomiendo oír la rola del grupo “Ritmo Peligroso”, llamada “Contaminado”.

Coherencia señores.

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[1] Ruiz, L. B. Loyola (2010). ¿Papel o plástico? Revista ¿Cómo ves? Año 12 No. 138: 10-14 pp.

[2] El año pasado se consumieron en México 770 mil toneladas de resina de PET, aunque la mayoría fue resina virgen elaborada con derivados del petróleo y solo 180 mil 0 toneladas fue resina reciclada obtenida de envases usados. Una parte mayoritaria del PET que se desecha cada año (unas 590 mil toneladas) yace enterrado en rellenos sanitarios manejados por municipios; los envases que yacen al aire libre y a la vista constituyen sólo 0.2% del PET consumido.

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