Ayer mientras revisaba mi muro de Facebook, me encontré este mensaje: “Hola amigos!! Estoy tratando de encontrar una novia para cruzar a este guapo Springer Spaniel, si alguien supiese de algún interesado o de alguna plataforma para encontrarla, se los agradecería mucho y mi perro también. Gracias!!!”

 

Y le contesté:

“Los perros de “raza” lo son, porque son resultado de una cruza selectiva por endogamia. No son producto de la selección natural, sino de la intervención humana. Con los perros se hacen cosas que veríamos como atroces y serían ilegales de hacerse con humanos. En el caso del Springer spaniel, por ejemplo, la endogamia aumenta los problemas metabólicos en la descendencia. Además, ¿cómo le harás para supervisar que las familias en donde “coloques” a los cachorros, no los abandonarán -durante toda la vida de cada perro? Las estadísticas no mienten: la mayoría de las personas literalmente se enamoran de los cachorros porque el contacto con ellos provoca la liberación de hormonas como la oxitocina y nos hacen sentir bien, igual que con un bebé humano, como especie hemos evolucionado para ser empáticos con los bebés recién nacidos, sin embargo, el enamoramiento que siente un humano respecto a un cachorro, es pasajero, y si no se consolida como un “amor verdadero”, simplemente el encanto desaparecerá cuando el cachorro empiece a crecer, desarrolle sus instintos de lobo y empiece a actuar como un perro adulto: mordiendo cosas, ladrando, saltando, aullando, marcando territorio y demandando atención. Además, ¿has pensado en los cachorros que tendrán los hijos de tu perro o perra y los cachorros que a su vez ellos tendrán? ¿También piensas darle seguimiento a esas camadas de cachorros? ¿Cuándo terminará la descendencia? De verdad, piénsalo dos veces”

Para cerrar este comentario, les diré que la foto con la que ilustro esta entrada de mi blog, corresponde a “Blondy“. Esta perrita vive conmigo desde hace casi 8 años cuando fue rescatada de la calle por un exalumno que la encontró desorientada entre los coches, muy cerca de la glorieta del Rodeo Santa Fe en Tlalnepantla, Estado de México. Aún tiene cicatrices y conserva cierto recelo hacia los niños, de quien supongo sufrió maltrato. Ella porta un tatuaje que identifica su linaje, y sin embargo, eso no hizo diferencia para que casi muriera de hambre, frío, sed o como consecuencia de las infecciones que tenía. Ahora está felizmente esterilizada no sólo para que nunca tenga cachorritos que corran el riesgo de repetir su historia, además, eso le evitará sufrir un envejecimiento prematuro y permanecer en mejores condiciones por lo que espero sean muchos, muchos años más.

Si tú también tienes perritos “de raza”, te invito a que reflexiones sobre la tenencia responsable de tu mascota, porque los perros callejeros no surgen por generación espontánea, todos provienen de perros que algún día en el tiempo también fueron “de raza” pero que dejaron de ser encantadores cachorritos.

“En lugar de comprar un perro de raza, adopta uno sin casa”

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