porfavor

Todas las escuelas tienen establecido un conjunto de normas explícitas e implícitas que regulan la actividad y las interrelaciones de los miembros de la comunidad escolar. Dichas normas están pensadas para favorecer el aprendizaje. Lo cierto es que al ser transgredidas, producen un ambiente caótico donde es casi imposible enseñar y aprender, pero sobre todo, afectan las relaciones humanas entre docentes y estudiantes.

En el caso del aula, la disciplina es un factor importantísimo, porque cuando no se tiene control de grupo, el docente deja de disfrutar el ejercicio de su labor, e incluso puede provocarle sentimientos de frustración e ineptitud. Además, esta situación no sólo es frustrante para el docente como ser humano, sino que ocasiona situaciones de tensión en el aula que dificultan el proceso de aprendizaje de los estudiantes. En la literatura se han documentado varios estudios que estiman que la incapacidad para manejar la disciplina en el aula, es uno de los principales factores que conducen al fracaso escolar, así de importante.

Justamente ayer por la noche me encontraba pensando en el tema del control de grupo, pues estoy afinando un taller sobre estrategias de enseñanza para mis docentes. Casualmente vinieron a mi oficina dos estudiantes a pedirme apoyo en mi calidad de Director de la carrera, pues se quejaban de que en clase, sus compañeros se la pasaban platicando y los maestros teniéndolos que callar. Como éstos chicos pertenecen a un grupo al cual yo también le doy clase, les pregunté ¿y por qué creen que en mi clase eso no pasa?, a lo cual ambos respondieron, y casi en perfecta sincronía, “porque usted es el Director”.

Entiendo que mis alumnos no tienen un referente distinto de mi labor profesional, y aprovechando las bondades del Messenger de Facebook, decidí enviar de manera aleatoria, una pregunta a quienes recuerdo que fueron mis estudiantes y ya de paso, a algunos maestros que coincidieron conmigo en otras épocas, donde yo sólo era maestro y no el director de la escuela. La pregunta la redacté así:

A) Para quienes fueron mis alumnos:

“Hola _______. Un favor. Estoy haciendo un ejercicio para un curso para docentes. Me podrías decir como alumno (a) y según tu percepción, ¿qué opinas de cómo eran mis clases? Sobre todo, si ustedes, ¿se mantenían callados porque se los pedía o como efecto del interés en la clase?”

B) Para mis compañeros maestros:

“Hola ______. Un favor. Estoy haciendo un ejercicio para un curso para docentes. Me podrías decir, como compañero y según tu percepción, ¿qué opinas de cómo eran mis clases? Sobre todo, si mis alumnos ¿se mantenían callados porque se los pedía o como efecto del interés en la clase?”

Éstas son las respuestas que recibí:

Ex-alumnos:

  • “No recuerdo que nos regañara; Creo que era por la clase”. Alejandra
  • “Por la clase; como siempre no faltaba el que siempre andaba en el relajo pero recuerdo que eran pocos, usted nos hacía reír y era muy chistoso (lo cual amenizaba la clase). Había otro profes que si tenían que decirnos casi llorando que nos calláramos” Alma Daniela
  • “Hola profesor, estoy muy bien, gracias. ¿Y usted? 😊 Según yo, nos manteníamos callados por la clase. Rara vez tenía que callarnos. Cualquier otra cosa que necesite, no dude en preguntar 😁.” Karla.
  • “Hola Profe, cómo está? Nos manteníamos callados por la clase, sus clases eran tan interesantes que nos atrapaba y recuerdo que nos surgía mucha curiosidad y preguntábamos siempre. Espero estés súper bien! 👍 Justo hace poquito pensaba que bueno sería regresar al tiempo que nos daba clases. Yo amaba sus clases.” Ariadne
  • “¡Hola Prof! Bien gracias. Mmmm no, siempre estábamos callados por la clase 😌 solo cuando contaba una anécdota referente al tema, ya todos nos reíamos un rato pero cuando seguía con el tema nos callábamos de inmediato”. Carolina
  • “Pues no me acuerdo que nos callaras tanto. O sea éramos como diez, ji ji. Aunque me acuerdo de un gis lanzado, temo que después de eso tampoco quedaban ganas de andar hablando…” Samara.
  • “Hola, ¡que gustó saber de ti! Que recuerdos me trae esa pregunta ehh jajajaja. Pues la mayor parte del tiempo nos decías que guardáramos silencio, en ocasiones casi legendarias guardábamos silencio durante la clase, el grupo era muy acelerado. Aldo.
  • “Tus clases eras mis favoritas querido profe. Creeme las disfrute mucho.. hay unas cosas que aun recuerdo jaja excelentes recuerdos del hispano!! Alex.
  • “Hola profe! Realmente eran pocas las veces que tenías que pedir que nos calláramos. Y era porque nos alborotabas tu… Jajaja  Pero normalmente poníamos atención por voluntad” Rodrigo.
  • “Hola profe muy bien gracias y usted? Ijole profe, yo creo que con nosotros si le sufrió y nos pedía que nos callaramos a cada rato… jejeje.” Carlos.
  • “Hola Profe que milagro jajaja mmm pues que yo recuerde al inicio de la clase si nos tenía que callar pero ya que empezaba bien la clase no”. Pamela
  • “Hola !! Muy bien gracias y tú ? Por lo que recuerdo al principio nos callabas y nos aventabas gises, ya después aprendimos… Jeje pero nos tuviste que aventar unos cuantos”. Saibnet
  • “Hola profe, claro que sí. A mí lo que me gustaba era la enjundia y pasión con la que dabas la clase. Podría ser que el tema no fuese interesante, pero tu forma tan única y tu chispa hacía la clase súper amena y nada aburrida. Además me gustaba que nos dejabas actividades “manuales” para aterrizar lo visto en clase. Por ejemplo, me acuerdo que una vez nos diste una tipo plantilla de la cadena de DNA para que la coloreáramos, recortáramos y dobláramos para construir la doble hélice en 3D, de manera medió rústica, pero servía para ver las bases nitrogenadas. Yo creo que el interés en una clase surge a partir de la actitud del profesor. También es importante que el profesor demuestre su conocimiento y nos empape de todo lo que sepa, que no se limite sólo a lo que viene en el temario. Algo que también me gusta mucho es que los profesores nos platiquen de sus experiencias profesionales relacionadas con el tema que estamos viendo, porque a veces pueden ocurrir cosas no reportadas en la bibliografía y esos detalles vale la pena saberlos por si algún día nos toca toparnos con ellos o para tener más contexto con el tema” Montse.
  • “Hola que tal! Que gusto saber de usted. Me encuentro bien gracias, y usted? Yo digo que es cuestión de educación de cada alumno así como la autoridad del profesor. Pero en específico de usted, no recuerdo que nos pidiera que nos calláramos. Respetábamos la clases al igual que usted por lo que no tenía que andar diciendo eso. Espero verlo pronto. Saludos. Un abrazo. Lo recuerdo con mucho cariño” Abraham
  • “Hola profe 🙂 hasta donde recuerdo nos mantengamos callados prestando atención pero había veces que si era necesario que nos pusiera un estate quieto, Pero en su mayoría no nos tenía que callar 🙂” Karen
  • “Hola Armando, excelente y tu? Claro que si será un placer ayudarlo, por lo que recuerdo nos manteníamos callados por el dinamismo de la clase, aunque no dudo que ocasionalmente nos lo solicitara, pero más por esas dinámicas que nos hacías parar, bailar o cantar… Que tiempos aquellos.” Moisés
  • “Hijoleeeee profe no me acuerdo. Yo creo Q casi siempre q empezabas a dar clase nos callábamos, tu clase eras muy divertida e interesante como para distraerse con algo. Un abrazo.” Andrés.
  • Según recuerdo en aquellos tiempos respetábamos un poco y nos manteníamos en silencio. Hacíamos desmadre pero entre clase y clase Jajajaja 🙊. Realmente has sido uno de los profesores, que han logrado dejar huella en mi formación académica. Y porque no decirlo, el primero que me hizo ver la escuela de diferente manera. Siempre dinámico, tareas diferentes (jamás olvidare cuánto es exactamente un metro cuadrado), muchas actividades extramuros y hasta en fin de semana (Tú personalmente viajando en Metro con el grupo). Desde tus materias, se me hizo costumbre leer el periódico y entender que pasaba con el cambio climático (es neta). Según recuerdo, no era necesario que no estuvieras callando pues tus clases eran interesantes. Y estoy segura no fui la primera en darme cuenta lo que te comentaba, de que nos hiciste ver el estudio de manera diferente. Por mucho eres un profesor muy completo en todos los sentidos. Afortunados todos los que tuvimos la dicha de que nos dieras clase. Gracias por todo! No estoy de palera jaja solo digo la verdad” Viridiana.
  • “Sus clases eran dinámicas, llamaban la atención de los alumnos, sus métodos y maneras de explicación hacía que los estudiantes quisieran aprender más porque se volvía un ambiente divertido. No había necesidad de que nos pidiera que estuviéramos callados, lo hacíamos porque era nato el interés que prestábamos. El que no aprendía, era porque de verdad no quería hacerlo. Yo odiaba la materia hasta que la impartió usted. Y fui la mejor de la clase. Lo extraño profe. Le mando un beso. Cuídese”. Natalia.
  • “Tus clases fueron de las mejores que tuve, ya que a pesar de ser una materia que era muy vasta en cuánto a información él siempre la hacía divertida y muy dinámica. Mi grupo no era de los más callados, sin embargo ésta era una de las clases donde más nos comportábamos ya que nos mantenía interesados mientras nos divertía con sus comentarios y nos interesaba con los temas”. Dana.
  • “Que onda, profe. Que yo recuerde, nunca nos pediste que nos calláramos, pero no recuerdo muy bien la verdad. Lo que sí me acuerdo es que tus clases eran muy divertidas. Un abrazo.” George.
  • “Hola profe, cómo estás? Qué tal te ha ido? Claro con gusto. Pues me acuerdo que al principio nos manteníamos callados por qué estábamos recién entrados en la secundaria, pero después cada que entrábamos a su clase nos callábamos por lo interesantes de los temas; cuando nos tocaba laboratorio, me acuerdo que realizábamos las prácticas y al final si platicábamos pero al momento de hacer práctica o en clase poníamos atención y hacíamos lo que pedías. Me acuerdo que al final de las prácticas en laboratorio a veces hasta nos poníamos a platicar contigo del tema o de cualquier otro, ja ja. En lo particular me gustaban mucho por el contenido de ellas y las prácticas que realizábamos” Héctor.
  • “Hola Prof. en lo personal a mí me encantaban sus clases porque a mí me interesa mucho la Química, pero también parte de que me interesara mucho era su forma de dar la clase y como se expresaba y me hacía entender todo bien, me gustaba que no explicaba todo como simple información sino que lo hacía divertido y didáctico, y permanecía callada por interés a la clase. 😀” Viviana.
  • “Hola 👋🏽. Por la clase nos manteníamos callados, pero solo en la suya ya que nos llamaba la atención el tema y nos gustaba su manera de dar clase” Jessica
  • “Pues en lo particular, las ciencias no han sido una rama a la que le haya dedicado más de lo que aprendí en la escuela, en éste caso cuando tomé su clase de química en 3ro de secundaria dejé de verlo como algo tedioso porque de verdad me gustaban sus clases, y no es por echarle flores ni nada, pero como alumnos sabíamos cuando era tiempo de el trabajo serio o cuando podíamos relajarnos un poquito más. Siempre he agradecido que un maestro ame lo que hace, ya sea la docencia o la carrera que estudió, y en éste caso creo que usted ama las dos cosas, por lo mismo, eso hace que uno como alumno le tome cariño a esas materias, ya sea que nos vayamos o no a dedicar a ello. Y pues en lo personal el hecho de que siempre me haya apoyado en el asunto artístico a lo largo de los años, pues hace que como individuo le tome cariño, así como sé lo han hecho muchos alumnos más. Un abrazote!” Keren
  • “… En cuanto en su pregunta, hasta le diría que es demasiado obvia! Nos tenía embobados con su clase!, por lo que no tenía que pedir que nos calláramos, simplemente nos encantaba escuchar” Fernanda
  • “Tus clases eran muy buenas, siempre lograbas captar la atención de nosotros porque las hacías muy didácticas. Aparte, hablabas como hablas normalmente. Si guardadas el aspecto de la relación alumno-profesor pero decías las cosas como eran, sin miedo a saber que íbamos a pensar, y eso creo que ayuda mucho para tener el control de la clase. Por ejemplo, en la cuestión de educación sexual, fuiste muy bueno, nos diste las lecciones muy abiertamente, contestaste todo lo que te preguntábamos; y todos participamos ordenadamente. Diste los temas como son, y nos hiciste reflexionar sobre la forma de ver el mundo, lejos de lo que a algunos nos decían en casa. Un último punto a considerar, es que nunca nos dijiste como iba a ser la clase pero nos hiciste ver que hay momentos para todo, para el relajo y para el estudio, y tú lo supiste combinar muy bien. Esa es mi percepción” Elliot.

Colegas:

  • “Tus clases eran divertidas, y los muchachos aprendían, eras un profesor que te interesabas en los niños, que los hacías pensar y entender los procesos, en forma didáctica, pero divertida. Un profesor que enseñaba a aprender y además un excelente compañero, que compartías tus conocimientos y experiencias, lo cual fue algo agradable y muy significativo”. Lucy (maestra).
  • “Hola Armando , que gusto me da saber  que tengas la sensibilidad de preparar a los maestros. La percepción que tengo de tu forma de enseñar y conducirte frente a los alumnos a mi parecer es muy profesional y logras el objetivo con tu manera tan particular de impartir clases de una forma muy fresca que hace que que se interesen Los estudiantes en tu clase.” Cristina (maestra).
  • “Hola amigo, con gusto. Yo recuerdo que para empezar la modulación de tu voz era importantísima y lograbas su atención muy fácilmente. Utilizabas estrategias para mantenerlos interesados y a la expectativa todo el tiempo. Muchos experimentos eso sí. Y hacías el enlace del tema con la vida cotidiana. Todo eso te daba éxito en tus clases. Además del buen sentido del humor, un dominio excelente del tema y siempre un trato amable. Caray, Hacen falta más profes cómo tú. Saludos”. Fernando (maestro).
  • “Lograbas captar su atención desde un principio con algo de raport, eso te ayuda al control de grupo. Les permitías expresarse, eras empático, pero sobretodo eras conocedor de tu materia y se veía tu amor y convicción por la misma. Siguiendo con tu pregunta, los alumnos se mantenían callados por el interés de escucharte. Y tu amor se transmitía”. Pili (maestra).
  • “Bueno, de entrada he de expresar que tu presencia al frente del grupo el primer día impone por tu presentación en cuanto a tu forma de vestir, tu tono de voz al hablar es muy importante porque sabes cómo resaltar lo importante y en que momento hacerlo, claro también el interés de los chavos en tu clase era el detonante para mantener su atención ya que les aplicas los conocimientos a ejemplos que entienden a su nivel, y eso hace que tu clase no sea tediosa; otro punto importante que me llama mucho de ti y que le gusta a los chavos, es tu pasión por los temas y el disfrutar lo que haces, eso contagia a los chavos; tú les enseñas a relacionar los temas con cosas que llaman la atención , pero sobretodo es que siempre tienes el interés de ayudar a tus alumnos a que aprendan, por ello siempre les dedicas el tipo necesario al que se va quedando, sobretodo sabes trabajar con cada alumno en base a su edad, a sus intereses y a su deseo de comprender y conocer más de los temas.” Tony (maestra).
  • “Hola es un gusto saludarte, en relación a lo que mencionas, tus clases eran muy dinámicas y hacías que los contenidos fueran fáciles, ayudaba mucho tú personalidad para que estuvieran atentos, los comentarios chistosos, pero sin salirte del tema, considero que lo más importante es que te ganabas su respeto por lo que sabías”. Carmen (maestra).
  • “Tus clases eran muy dinámicas e interesantes. Siempre apegándose a la realidad e interés de los alumnos. Por ello se mantenían callados Prof. No porque se los pedías 😜. Por supuesto y un abrazo igual!!!!” Sonia (maestra).

Como es lógico, además de subirme el ánimo, estas respuestas me permiten reafirmar que si bien, es necesario que el director y el equipo docente de una escuela, se preocupen por establecer un sistema disciplinario que proporcione seguridad, orden y respeto al maestro y a los alumnos, la clave para alcanzar la disciplina es la clase misma. No niego que deben existir casos extremos de alumnos que abiertamente confrontan la autoridad del docente o se confabulan entre sí para boicotear la clase (a los cuales a veces hay que aventarles un gis), pero eso ya se trata de una forma más enérgica y contundente, sin embargo, la mayoría de las veces, sobre todo en la dinámica de una clase, el control depende en gran medida de la capacidad del docente de atrapar al grupo.

En una comunicación congruente tanto el docente como el estudiante, pueden y deben expresar los sentimientos de manera respetuosa y transparente. La comunicación congruente evita el uso de los dobles mensajes ─como expresar algo, cuando se quiere decir otra cosa─ ya que confunde a las personas y puede promover la indisciplina.

Las técnicas de apoyo son muy útiles, cuando se inician las conductas perturbadoras que los alumnos presentan, tales como: conversar, caminar por el aula cuando se requiere que estén en sus pupitres, cuando molestan a los compañeros, etc. Por tales razones, el maestro debe utilizar estrategias de apoyo para que aquellos se comporten, como se necesita en ese momento.

El lenguaje corporal que puede utilizar el docente, entendido este como el contacto visual, la proximidad física, el desplazamiento por el aula, la expresión facial y los gestos, comunican a los alumnos mensajes que les pueden ayudar a autocontrolar su comportamiento.

El docente también puede aprender a captar las señales comunicativas que los alumnos envían por medio del lenguaje corporal, para facilitar la aplicación de estrategias metodológicas que le ayuden a prevenir la indisciplina.

El uso de la voz, tanto el tono como los diferentes matices, pueden comunicar a los alumnos lo que se espera de ellos. Lo recomendable es que no se tenga que recurrir al tono áspero o a los gritos, tampoco que la voz denote sarcasmo, burla o amenaza. Generalmente bajar el tono cuando los alumnos están perturbando la lección, tiene mejor resultado que subirlo y gritar para hacerse escuchar.

Las medidas de apoyo disciplinario en su gran mayoría no requieren la interrupción de la lección, sino que su aplicación se realiza mediante un código que han establecido los maestros con los alumnos; un ejemplo de esto es el mirar directamente al alumno que está conversando y bajar la voz para llamar su atención, o desplazarse por la clase, hasta al lugar donde los alumnos están perturbando la lección, sin necesidad de interrumpir lo que se está haciendo.

Algunas de las técnicas correctivas que funcionan muy bien con los estudiantes se relacionan con la atención del maestro; tal es el caso cuando se elogia y atiende al niño que cumple con la norma o, cuando solicita la palabra levantando la mano, y se explica al que la transgrede por qué es necesario que aplique esta disposición. La técnica de eliminar privilegios, es también un modo de ayudar al alumno a reconocer su mala conducta, siempre y cuando el docente destine espacios de reflexión que ayuden a los estudiantes a comprender la situación y que no se lesione la autoestima de ninguna de las personas involucradas.

Kounin (1970), recomienda que el docente debe cuidar el movimiento de la lección, el ritmo, la velocidad y las transiciones; para esto debe prestar atención a la forma cómo plantea las indicaciones las cuales deben ser claras y precisas. Es necesario finalizar un trabajo antes de iniciar otro y se debe emplear el tiempo necesario en las indicaciones y explicaciones de lo que se espera que sea el comportamiento y el trabajo suyo y de los alumnos. Lewis (2001) propone que un medio para prevenir el mal comportamiento es utilizar siempre una comunicación congruente y razonable dirigida a la situación y, bajo ninguna circunstancia, se debe atacar la autoestima del alumno.

En resumen, la literatura señala que los estilos de comunicación breves, explicativos y cordiales son los que mejores resultados presentan en la interacción maestro-alumno. Los monólogos y la comunicación contradictoria, tienden a provocar reacciones de indisciplina en los alumnos producto del desconcierto y la confusión que generan. La comunicación de tipo posesiva responde a un esquema de comunicación que no favorece ni la responsabilidad ni el autocontrol en los estudiantes, sobre todo si son menores. El uso adecuado del lenguaje corporal, es un recurso para el manejo efectivo de la disciplina.

Lo que realmente debe llamar a la reflexión en este caso, es que este fenómeno ocurra en un nivel universitario, cuando se esperaría que ya estuviera superado hace mucho. Algo estamos haciendo mal.

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KOUNIN, J. S. (1970): Discipline and Group Management in Classrooms. New York: Holt, Rinehart & Winston.

LEWIS, R. (2001): “Classroom Discipline and Student Responsibility: The Student’ View”, en Teaching and Teacher Education, n.º 17, pp. 307-319.

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